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lunes, 24 de junio de 2013

Planificación lingüísitca

1.1              Introducción: definición y estadios.
Planificar es preparar un plan destinado a orientar o determinar el uso de una o más lenguas en una comunidad. Moreno Fernández señala que la planificación lingüística es la realización factual de una política lingüística llevada a cabo por un gobierno en un territorio. De hecho, aunque el trabajo de la planificación esté desarrollado por filólogos, las directrices vienen dadas por parte de un gobierno. Así, todos los gobiernos han realizado siempre procesos planificadores ya sea impulsando, prohibiendo, oficializando o estigmatizando lenguas en ámbitos públicos. Tal y como señalan Apel y Pieter (1996: 72) la planificación lingüística es “una parte o es la realización factual, de una política lingüística” y “todo tipo de planificación lingüística se basa en un política lingüística concreta y eso reflejará una política gubernamental más general. Sin embargo, en esta actividad también se pueden implicar individuos o grupos que pueden intentar unir a los hablantes en zonas plurilingües cuando hay una lengua en peligro, pueden publicar libros en esa lengua, organizar acontecimientos culturales en dicha lengua, editar un periódico, organizar cursos…
La planificación lingüística gubernamental tiene lugar a través de institutos, academias o servicios lingüísticos. La tarea de un departamento de este tipo será la de diseñar una ortografía para una lengua que no se escribe, revisar el sistema de escritura, acuñar un nuevo vocabulario… Sin embargo, los gobiernos no pueden obligar a la gente a hablar de una manera concreta y así puede ocurrir que las elecciones de los individuos entren en conflicto con la deliberada planificación lingüística oficial.
Sin embargo, solo se habla de la planificación lingüística como disciplina aplicada desde 1959, a partir de un trabajo publicado por Haugen en ese mismo año titulado: “Planificación para una lengua estándar en la Noruega actual”. Este autor señala que la planificación lingüística es imprescindible para establecer la norma estándar de un país, evitar la muerte de lenguas y evitar el colonialismo lingüístico.
                A pesar de esto, no todos están de acuerdo en esta intervención sobre las lenguas. Este es el caso de Hall, que en 1950, en su trabajo Leave your languages alone, se muestra contrario a la planificación lingüística alegando que los cambios provocan inseguridad, alejamiento de la lengua hablada y artificialidad.
                Esto de lo que habla Hall es la sensación que muchos tienen hacia la estandarización del gallego porque se aleja mucho del habla real de los gallegos. Sin embargo, también hay que pensar que la norma estándar tiene muy pocos años y, aunque se hayan cometido algunos errores, que puede ser, cuando pasen algunos años las nuevas generaciones se irán familiarizando cada vez más con la norma estándar y ya no se verá tan extraña.
                La teoría instrumentalista también está a favor de la planificación lingüística considerando una lengua como instrumento o herramienta, lo cual implica que se puede evaluar, alterar, regular y mejorar, e incluso se pueden crear nuevas lenguas.
                Por otro lado, la teoría sociolingüística señala que las lenguas poseen significados sociales y que debemos elegir adecuadamente el estándar en función de las actitudes de los hablantes. Señala además, que hay dos estadios en la planificación lingüística. En primer lugar, la planificación nacional, que es directa, consiste en llevar a cabo una planificación del estatus en la que se amplían las funciones públicas de la lengua y, en segundo lugar, en planificar el corpus, que consiste en elaborar un modelo escrito que es la norma estándar.
                Además, se hace una planificación individual o indirecta en la que se trata es conseguir que esa lengua estándar adquiera un prestigio para los individuos del país.
                El proceso de planificación lingüística presenta diferentes procesos:
  1. Selección: se selecciona una variedad que es una variedad sincrética.
  2. Codificación de la ortografía, gramática y léxico.
  3. Implantación: se trata de tratar de producir una extensión del conocimiento y del uso.
  4. Elaboración: se hace una elaboración de la terminología y de la variación estilística.
Hay que señalar que estas cuatro fases se corresponden con dos procesos distintos y así, las fases de selección e implantación tienen que ver con la planificación del estatus o normalización y la codificación y elaboración tienen que ver con la planificación del corpus o normativización.
Sin embargo, Apel y Muysken (1996:77) mencionan que la primera fase de la planificación lingüística es la búsqueda de datos ya que antes de llevar a cabo ningún paso se tiene que obtener una panorámica de la situación lingüística recopilando datos sobre los hablantes de una lengua, su distribución social, su estatus sociolingüístico, la existencia de formas escritas… tras esto tiene lugar la planificación lingüística propiamente dicha en la que se diseñan una serie de actuaciones que determinen los objetivos específicos del proceso de planificación.

1.2              Planificación del estatus (normalización): selección e implantación. La planificación lingüística en el ámbito escolar
El primer paso de esta fase es la selección, que consiste en hacer una selección de una variedad preexistente o crear una variedad sincrética.
Cuando se selecciona una variedad preexistente la variedad seleccionada se convierte en estándar tras un proceso de estandarización. En este caso, debe elegirse la variedad que tiene un mayor prestigio para los hablantes.
Crear una variedad sincrética consiste en recoger las características de distintas variedades actuales y recoger las características de la tradición escrita y de distintas variedades actuales. Esto tiene como objetivo que todos los hablantes se sientan identificados con el nuevo modelo estándar.
El segundo paso de la planificación del estatus consiste en implantar la lengua planificada. Para ello se trata de lograr una extensión de su conocimiento en la que se forma a profesores y comunicadores que forman al resto de la población. En segundo lugar, se trata de conseguir una extensión del uso en la que hay una gran participación del poder político que lleva a cabo una legislación sobre los usos y funciones de la lengua planificada y el establecimiento del grado de obligatoriedad en ámbitos públicos oficiales como puede ser el ámbito escolar, donde se puede optar por una sustitución de la lengua tradicional de la escuela por la lengua que acaba de ser planificada o por la convivencia de ambas lenguas.
Modelos lingüísticos en sistemas educativos de comunidades bilingües:
Ø  Sumersión.
Tiene como objetivo el monolingüismo para el que se lleva a cabo una asimilación de los hablantes de lenguas no oficiales o minoritarias. Para ello, se lleva a cabo la escolarización en la lengua oficial y tiene como consecuencia los malos resultados académicos de los estudiantes de lenguas minoritarias, sobre todo, cuando las lenguas difieren mucho. Este programa es usado con inmigrantes en muchos países.
Ø  Programa bilingüe de transición.
Tiene como objetivo el monolingüismo o conseguir la plena capacidad en la lengua A a medida que se produce una limitada capacitación en la lengua B. Este programa es más respetuoso con los principio psicolingüísticos ya que los niños que pertenecen a una minoría lingüística empiezan la escolarización en su lengua materna introduciendo paulatinamente la lengua A y eliminando la lengua B. de esta manera, se busca que B sea asimilada por A.
Ø  Programa bilingüe de mantenimiento.
Tiene como objetivo conseguir el bilingüismo equilibrado y para ello se produce un reparto constante de la docencia en ambas lenguas. En estos programas el inicio de la escolarización se produce en la lengua madre de la mayoría de los niños para ir introduciendo la otra lengua poco a poco hasta llegar a ocupar cada una el 50%.
Ø  Inmersión o enriquecimiento.
Tiene como objetivo el bilingüismo equilibrado. La escolarización comienza en la que no es la lengua materna del niño para acelerar el aprendizaje de la misma. Al tercer año se introduce la lengua materna y al quinto año las dos están igualadas. Este programa es voluntario, necesita profesores bilingües y no hay prohibición de uso de ninguna lengua.
Ø  Segregación.
Tiene como objetivo el derecho al monolingüismo de las personas, bilingüismo de la comunidad. Las familias eligen el colegio o grupo en función de la lengua en la que se imparten las clases. Los niños estudian en una única lengua de la comunidad, aunque también estudian lenguas extranjeras.
1.3              La planificación del corpus (normativización): codificación y elaboración.
 El primer paso de la planificación del corpus es la codificación, que implica tres tareas:
Grafización: elaborar la ortografía.
Fonologización: elaborar la fonología.
Gramaticalización: elaborar la gramática.
Lexicalización: elaborar el diccionario.
                La codificación trae como resultado la necesidad de hacer dos publicaciones, que son, una gramática normativa de la lengua y un diccionario normativo de la lengua. Apel y Muysken (1996:79) señalan que el principal problema que presenta la codificación es la heterogeneidad ya que no consiste simplemente en anotar reglas sino que es necesario normalmente decidir entre dos o más reglas de diferentes dialectos la forma que se desea emplear. Por tanto, implica que se ha de hacer una variedad estándar que se basará en una de las variedades o dialectos de la lengua que se trate.
El segundo paso de la planificación del corpus que es la última fase del proceso es la elaboración o modernización de la lengua para adecuarla a las necesidades comunicativas del momento. Así, se lleva a cabo una ampliación de la terminología y de la variación estilística para ampliar la capacidad expresiva de la lengua. Según Apel y Muysken (1996:81), para Ferguson “la modernización de una lengua puede considerarse como un proceso mediante el cual una lengua se equipara a otras lenguas desarrolladas como medio de comunicación”.
                Hay además, una serie de factores que influyen en la planificación lingüística:  socio-demográficos, lingüísticos, socio-psicológicos, políticos y religiosos.
                Los factores socio-demográficos incluyen el número de lenguas que se hablan, el número de hablantes de cada una y su distribución geográfica.
                Los factores lingüísticos tienen que ver fundamentalmente con el estatus y el carácter de la lengua y con las diferencias y semejanzas entre ellas.
                Los factores socio-psicológicos se ocupan de las actitudes de los individuos hacia las lenguas. Estas actitudes están relacionadas con la con la distribución social de las lenguas en la comunidad lingüística, así como los significados sociales asociados a distintas lenguas.
                Los factores políticos son los que hacen visible la estrecha relación entre la política general y la política lingüística.
                Por último, los factores religiosos se ocupan de la relación entre la lengua y la religión y más específicamente, del uso de las lenguas locales para la expansión religiosa.



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